El Encuentro en la Nada

Julio de 1595. En las tierras altas de Cornualles, Sir Richard Trellayne conspira. Desea el oro español, pero valora demasiado su cuello. Para el trabajo sucio utiliza al Padre Beaumont. Bajo su hábito raído, el sacerdote transporta planos detallados de las defensas de Plymouth.

Tras el ataque de las galeras de Don Carlos de Amézquita a la costa, la milicia local está en alerta máxima. 

Una patrulla de los Tercios ha desembarcado con una misión clara: encontrar al emisario y escoltarlo hasta la chalupa antes de que la milicia cierre el cerco.El éxito de Don Carlos de Amézquita en Penzance aún humeaba en el horizonte.

 Cornualles no era solo un condado inglés; era una herida abierta por la que España acababa de meter el dedo. Bajo ese cielo, el Capitán Mendoza avanzaba con la disciplina que solo los Tercios sabían imprimir en el barro extranjero.

La bruma de la costa era un aliado traicionero. Los cinco españoles avanzaban como espectros, escoltando el silencio, hasta que el destino decidió jugársela. Un grito desgarró el aire:

-Halt! Who goes there?


Los hombres de Mendoza reaccionaron por puro instinto, buscando sombras inexistentes. La niebla se disipó como un telón levantado a destiempo, revelando a los ingleses a escasos metros. Y allí, en medio del caos, apareció la figura austera del jesuita.


El silencio murió con el estallido de un mosquete inglés. Ramírez, uno de los espadachines de confianza de Mendoza, cayó antes de poder desenvainar, con el pecho destrozado por el plomo. 
En la guerra de guerrillas no hay honor, solo eficiencia. Y los ingleses estaban sedientos de venganza por lo de Penzance.


La respuesta española fue un trueno coordinado. Arcabuces y pistolas escupieron fuego a quemarropa. Un guardia inglés se dobló por la mitad, agarrándose la pierna impactada por un proyectil. 

Mendoza sabía que cada segundo que pasaba era una invitación a que toda la milicia del condado se les echara encima.

¡Venga, vámonos! —bramó, agarrando al jesuita por el hábito—. Tenemos lo que veníamos a buscar. ¡Antes de que esto se llene de estos hijos de puta!



El Sheriff local, creyéndose protegido por su acero, se adelantó para dar la orden de carga. Fue su último error. Mendoza, con la frialdad de quien ha visto mil batallas, niveló su pistola de rueda. El disparo fue seco, certero. La bala ignoró el casco del oficial inglés, impactando directamente en su frente. El Sheriff cayó, y con él, la voluntad de sus hombres.

Los ingleses quedaron petrificados ante la muerte de su líder, momento que Mendoza aprovechó para desaparecer de nuevo en los jirones de bruma que regresaban, con el jesuita a salvo y el honor intacto.

El Balance de la Escaramuza

BandoResultadoBajas / Logros
Capitán MendozaVictoria (12 PV)Gana al Jesuita. Baja: Ramírez (Espadachín).
Milicia InglesaDerrota (4 PV)Bajas: Sheriff , 1 Arcabucero, 1 Guardia herido.



Reputación ganada:

  • Mendoza: +14 RP (Una leyenda que crece en las tabernas de Cádiz).

  • Ingleses: +12 RP (A pesar de la derrota, la defensa del condado suma).

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