Reyerta en la taberna, segunda parte.
La tensión en la taberna de Isaba se desbordó cuando el Barón de Lanuza, tras una acalorada disputa sobre tratos secretos con los franceses, lanzó su jarra contra Don Beltrán de Ezpeleta. El noble se agachó a tiempo, provocando que el proyectil impactara contra un parroquiano, desatando el caos absoluto.
En medio del tumulto, el Conde se levantó de forma abrupta de su silla, encontró una jarra de vino y, antes de unirse a la contienda, la vació de un trago murmurando: «Es una pena desperdiciarlo»
Mientras Don Beltrán luchaba por recuperar la verticalidad, el aire fue desgarrado por gritos que llamaban a la guardia de la ciudad
Don Beltrán, aprovechando el desconcierto, se puso en pie y recogió del suelo un elegante sombrero, mientras a pleno pulmón gritaba pidiendo auxilio a la guardia
-¡Es momento de huir!- rugió el Conde.
El Barón, antes de retirarse, arrancó con rapidez una bolsa de la cintura del guardaespaldas muerto. Ambos nobles se dieron la vuelta y huyeron, alejándose en dirección contraria a Don Beltrán.
Sabían que, tras este encuentro, sus caminos volverían a cruzarse muy pronto.
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Aragoneses. Leales a Carlos I
Puntos de experiencia: 4 + 5+1=10 puntos.
Agentes franceses
Puntos de Victoria: 1 puntos
Puntos de experiencia: 4+1=5 puntos.




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